El Banco Central flexibilizó el cepo para las industrias que sumen exportaciones

El Banco Central flexibilizó el cepo para las industrias que sumen exportaciones

El Banco Central flexibilizó el cepo para los sectores industriales que exporten, al habilitar acceso al mercado cambiario a aquellas empresas no agropecuarias que muestren un aumento de sus ventas al exterior en relación al 2020. Las firmas que cumplan con este requisito podrán hacerse de divisas por un porcentaje determinado del valor incremental que hayan tenido sus envíos al extranjero, para hacer frente a pagos de deuda financiera y comercial o al giro de utilidades a sus casas matrices.

Por esta vía, en el BCRA estiman que desde ahora y hasta fin de año pondrán a disposición unos 500 millones de dólares que se repartirán entre las compañías alcanzadas por la medida.

En la práctica, desde 2020 la autoridad monetaria no autorizó casi ningún giro de ganancias al extranjero, por lo que la decisión apunta a dar un guiño a las firmas de origen extranjero, que podrán ver algo de plata fresca proveniente de sus negocios en Argentina. En el 2019, habían salido del país 895 millones de dólares por este concepto.

A partir de ahora, las firmas exportadoras podrán adquirir moneda extranjera por el equivalente al 5%, 10% o 15% de lo que hayan incrementado sus ventas fuera del país frente al año pasado, dependiendo de si tienen 30, 60 o 180 días para liquidar las divisas correspondientes a la operación, respectivamente.

Mediante un comunicado, el Central señaló que con esta resolución “permite acceder al mercado de cambio a los exportadores de bienes industrializados y extractivos”. Es que al tratarse de plazos más largos para vender en el mercado oficial los billetes verdes, se evita que el beneficio alcance a por ejemplo a las grandes cerealeras (que tienen diez días para ingresar las divisas), que además suelen no transferir la ventaja a los productores. Por el contrario, las que tienen un mayor lapso para ingresar los dólares suelen ser fabricantes de bienes de capital, que se manejan con períodos de tiempo más largos y no tendrán una suba de ventas por “efecto precio” como ocurrió con la soja y sus derivados, muy favorecidas por el viento de cola en los commodities.

Los fondos podrán utilizarse para los siguientes objetivos:

Pagos a partir del vencimiento de capital de deudas por la importación de bienes.
Pagos a partir del vencimiento de capital de deudas por la importación de servicios a contrapartes vinculadas.
Pagos a partir del vencimiento de capital de endeudamientos financieros con el exterior a contrapartes vinculadas al deudor.
Pagos de utilidades y dividendos que correspondan a balances cerrados y auditados.
“Los exportadores deberán contar con una Certificación de aumento de las exportaciones de bienes en el año 2021, emitido por la entidad financiera con la que opera en comercio exterior, que establecerá el monto máximo al que puede acceder en el mercado sin la conformidad previa del BCRA”, precisó el Central.

Desde la entidad presidida por Miguel Ángel Pesce precisaron a BAE Negocios que se tomó de referencia el 2020 porque durante el macrismo se desmantelaron los regímenes por los que las empresas debían informar sus envíos fuera del país, por lo que no tenían la obligación de registrarlos y no existe punto a partir del cual comparar.

Al mismo tiempo, fue un mecanismo de dejar una “vara baja”, teniendo en cuenta el derrumbe que tuvo el comercio mundial en el primer año de la pandemia de coronavirus, y que el beneficio no sea demasiado restrictivo, ya que se entiende que el requisito de mostrar un alza de exportaciones no será muy exigente en el actual contexto de reactivación.

“Recién a fines de 2019 el BCRA restableció regímenes estadísticos que permiten hacer el seguimiento de las liquidaciones de divisas de exportaciones de bienes, por lo que se estableció a 2020 como el año inicial para la comparación”, justificó la autoridad monetaria en el comunicado.

En ese sentido, la estimación que tienen en el Central es que hasta fin de año habrá una disponibilidad de unos 500 millones de dólares para que las empresas que sumen exportaciones se repartan en su conjunto para algunos de las necesidades contempladas en la nueva norma.