Cómo viajan las Obras de Arte por el mundo

Cómo viajan las Obras de Arte por el mundo

La organización de una exposición de Obras de Arte Históricas o de artistas consagrados internacionalmente, tiene una mecánica diferente a cuando se trabaja con Arte Contemporáneo. En principio porque el Arte Contemporáneo ha trasgredido o fusionado los formatos. Hoy hay obras contemporáneas que se pueden reproducir, hay obras en formatos múltiples como el video y la fotografía, en cambio las Obras de Arte Históricas son piezas únicas e irrepetibles, y por lo tanto, objetos muy preciados.

Este tipo de muestras, como por ejemplo la de Miró, proveniente del Museo Reina Sofía de España, o la de los grandes muralistas mexicanos, Orozco, Rivera y Siqueiros, como la propia Afrodita de Capua (una escultura realizada durante el imperio de Adriano, 117 al 138 d. C., proveniente del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles) tienen procedimientos logísticos especiales.

¿Pero cual es el “detrás de escena” de estos procedimientos y cuales son las medidas de seguridad que se toman para lograr montar una exposición de Arte, con obras de relevancia alrededor del mundo? Este es el paso a paso en materia logística.

1. Facility report (informe de instalaciones)
Cuando se comienza a organizar una muestra de este tipo, con obras de grandes artistas, el museo que quiere recibirlas debe hacer un Facility report, que consiste en un informe donde se especifican, en detalle, las condiciones de exhibición que posee. Por ejemplo: si tiene aire acondicionado, control de humedades, con qué tipo de seguridad cuenta (tanto sistemas, cámaras y alarmas, como cantidad de personal para cuidar las obras), qué tipo de iluminación, qué superficies, cuántas salidas. Esto es lo primero que pide la institución propietaria de las obras cuando se decide armar una muestra así. Esas condiciones le dan al museo un standar internacional para recibir o no una exposición de primera línea. El Bellas Artes de Buenos Aires las cumple, por eso puede aspirar a estas muestras.

2. Condition report (informe de condiciones)
El paso siguiente es hacer un Condition report. Para la muestra de Miró, por ejemplo, vienieron a Argentina cincuenta obras del Museo Reina Sofía; por cada obra se hace un reporte de condiciones donde se detalla en qué estado está, si tiene una marquita o un pedacito de vidrio roto, etcétera. Eso es importante para el seguro, porque cada pieza viaja con un seguro que tiene un valor que en estos casos es millonario, entonces el Condition report sirve para dirimir esos problemas. Si cuando desembalan una obra ven, por ejemplo, que tiene un vidrio roto o una marquita, se revisa el reporte de condiciones de cuando salió de allá, para ver si eso ya estaba cuando sacaron la obra del museo o si se originó en el traslado (porque ese reporte tiene imágenes y un estudio minucioso de cómo estaba la obra al salir). Si no la tenía y esa marca se generó en el traslado, no es grave porque todo va asegurado. Son seguros que se llaman, técnicamente, “clavo a clavo”, porque se asegura todo el proceso, desde que la obra sale del museo hasta que vuelve, pasando por los viajes, desembalajes, traslados, montaje, lo que dure la exposición y el regreso. Cuando la obra llega a destino se hace otro reporte de condiciones porque, por ejemplo, luego la obra va hacia otro Museo y es básicamente para que ellos sepan cómo estaban las obras cuando salieron y lo contrasten con el estado al momento del arribo.

3. Embalaje
Las obras tienen un embalaje muy sofisticado. Al valer tanto (tanto en dinero como su valor patrimonial y artístico), cada obra viene en una caja especial, súper acolchada por dentro, donde la pieza no se mueve. Son herméticas, hechas a medida para cada obra, es decir que cada caja sirve solo para la obra que va a ir en su interior y es fabricada según las dimensiones de esa obra que va a proteger. Por fuera son de madera. Cuando llegan al museo se deja un tiempo para que las obras se asienten después del viaje. Hay que tener un espacio especialmente acondicionado para dejarlas (son muy voluminosas) y para que se mantengan en condiciones para después poder guardar las obras y que vuelvan exactamente como llegaron.

4. Viajes y traslados
Las obras viajan con lo que se llama “correos”, que es gente experta de las instituciones a las que pertenecen que las acompañan en el avión. Las piezas que forman parte de una exposición no viajan todas juntas, sino en distintos aviones por seguridad. La de los grandes muralistas mexicanos, por ejemplo, viajó en cuatro aviones diferentes. Se divide a las muestras porque, si llega a pasar algo en el avión, si se tiene la mala suerte de que se caiga o se produzca un accidente y van todas las obras juntas, se pierde un patrimonio increíble e irrecuperable, por eso se hacen múltiples envíos, para no poner en riesgo un patrimonio invaluable que ya no se consigue más porque, aunque el seguro te dé el dinero, son cosas que no se pueden reponer. Cada envío viaja con un correo de la institución, en el caso de la muestra de Miró, por ejemplo, viajó un enviado del Museo Reina Sofía. Esos expertos deben estar presentes en el proceso de embalaje y desembalaje. Por otra parte, los traslados terrestres, del museo al aeropuerto y del aeropuerto al museo por empresas especializadas que se dedican al transporte de obras de arte, quienes son conscientes de la responsabilidad de lo que están llevando.

5. Horarios
También hay horarios que hay que respetar. Las obras de Miró, por ejemplo, llegaron al Bellas Artes de Buenos Aires cerca de las once de la noche, que es un horario atípico para el Museo, pero se esperan las obras lleguen a la hora que lleguen. En realidad, a la Argentina llegaron a las once de la mañana, pero pasaron cerca de doce horas hasta que las trajeron porque se hacen muchos controles y trámites en  aduana al ser  obras de mucho valor. En cualquier muestra normal de arte contemporáneo, se coordina para que lleguen a un horario en el que el Museo esté abierto, pero en este caso no podés dejar que las obras corran riesgo. El resultado de todo ese esfuerzo es la posibilidad de ver obras de los grandes maestros del arte universal, cara a cara, sin viajar.

6. Apertura, montaje y desmontaje
En la acción de apertura de las cajas tiene que estar el correo que viajó como responsable, el encargado de conservación de la institución que las recibe y todos los asistentes. Se documenta cada paso. Cuando se abren y se sacan las piezas, hay cámaras filmando y tomando fotos para registrar cómo está todo. En cuanto a las salas, estas son muestras tan importantes que, antes de que lleguen, se hace un diseño expositivo para cada una. En ese diseño, si hace falta, se construyen nuevos muros de durlock y se contempla todo en una maqueta y en planos donde se establece dónde va a ir cada obra. Cuando llegan, ya está todo estudiado y aprobado, se prueba con fotocopias de las obras cómo va a quedar, no hay espacio para la improvisación. Al desembalar las obras ya se sabe dónde va a ir cada una, hay información milimétrica sobre cada pieza: cuánto mide, cuánto pesa, cómo se fija si son esculturas, es muy ordenado el montaje para manipular lo menos posible las obras, y los montajistas las llevan con guantes. Para desmontarla vienen nuevamente los correos, que se quedan durante todo el armado y el desarmado por si surge cualquier tipo de problema, así de alguna manera, la institución custodia sus obras. Y se hace el mismo proceso que en el montaje pero al revés.

7. Seguridad
Lo principal, en materia de seguridad, es la custodia que realizan los guardias que trabajan en el museo, eso es lo más importante en cuanto a control  preventivo, que si alguien se acerca mucho, por ejemplo, le digan “por favor más atrás”. Porque las alarmas y las cámaras sirven una vez que pasa algo, sirven, si alguien rompe un cuadro, para cotejar quién fue, pero una vez que esto ya sucedió. Lo que se trata es que no suceda, por eso es importante la guardia preventiva.